
Las papillas de frutas son especialmente importantes en la alimentación del bebé. Es importante ir variándolas porque de esta forma el bebé se acostumbra a diferentes sabores y texturas.
Se empezará a partir de los 6 meses con una papilla de frutas por su aporte vitamínico, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola. Se deben emplear frutas variadas (manzana, pera, plátano…), para educar el gusto, y es preferible evitar las más alergénicas como la fresa y el melocotón. Suelen introducirse después de conseguida la aceptación de los cereales, aunque puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. No deben endulzarse con azúcar y no se incorporarán galletas hasta después de los 7 meses, ya que éstas contienen gluten.
A continuación os dejamos una selección de siete papillas de frutas que a vuestro bebé le gustarán seguro…








