Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la difÃcil amistad que suele existir entre las verduras y los niños. No existen milagros que hagan que los niños amen las verduras. Por suerte, con el paso del tiempo todos nos abrimos a ellas y algunos llegamos a sentir verdadera pasión por estos productos de la huerta, aunque de pequeños los odiáramos.
Mientras llega ese momento, podemos poner en práctica algunos trucos para que nuestros hijos coman verduras. Estos pasan, entre otras cosas, por presentar los platos de forma atractiva y colorida. Ellos, como nosotros, también comen primero con los ojos.
También suele funcionar muy bien mezclar ingredientes que les gustan mucho, como el queso, con otros que les gustan menos. Estos saquitos de queso y espinacas son ideales para conseguir nuestro propósito: que coman verdura felices. Son muy fáciles y rápidos, y constituyen un buen segundo plato o también una cena.  ¿Lo intentamos?









