Alimentación en el embarazo y obesidad infantil

Cuando nos quedamos embarazadas, las mujeres asumimos una responsabilidad que se prolongará el resto de nuestra vida: cuidar y proteger a nuestros hijos. Y ese cuidado debería empezar incluso cuando estamos planeando nuestro embarazo, ya que, como os hemos dicho en otras ocasiones, nuestra alimentación durante el embarazo influye decisivamente en la futura salud de nuestro bebé

Numerosos estudios han encontrado relación entre la dieta de la madre durante el embarazo y diferentes parámetros de la composición corporal del feto y el futuro niño. Una de estas últimas investigaciones, publicada en “Bristish Journal of Obstetrics and Gynaecology”, da a conocer que en modelos animales la ingesta diaria de alimentos de alto índice glicémico, como snacks dulces, pan blanco y chocolate, durante los últimos meses de gestación puede dar lugar a un aumento de las probabilidades de que el bebé tenga más peso del deseado y pueda sufrir obesidad en el futuro.

Durante el tercer trimestre de embarazo, comer con frecuencia o picar alimentos ricos en azúcares de los que se digieren y asimilan con rapidez, puede dar lugar a una descendencia con más peso al nacer del que debería y con unos parámetros de crecimiento, en los primeros meses de vida, más rápidos que los normales.

Los autores del estudio aducen que el cambio del patrón de ingesta de carbohidratos de la madre podría ayudar a reducir el trauma maternal y fetal del parto, además de disminuir las posibilidades de sufrir cualquiera de las enfermedades relacionadas con la obesidad en la vida futura de su descendencia.

La futura madre es la que establece, con su propia composición corporal y su estado nutricional, el ambiente en el que se desarrollará el feto, además de ser la administradora directa de la alimentación que marcará el desarrollo de su futuro hijo. Y este ambiente es importante porque, junto con la dotación genética que le haya “tocado” al individuo al ser concebido, marcará en gran medida cómo se comportará desde el punto de vista metabólico ese ser humano en el futuro.

Según el Institute of Human Nutrition, Fetal Origins of Adult Disease Division de la University of Southampton (Reino Unido), el tamaño y el peso del recién nacido tienen un poder estadístico considerable como para ser predictores de riesgo de contraer enfermedades crónicas durante la vida.

Hasta el momento, la evidencia obtenida a partir de estudios experimentales con modelos animales muestra una fuerte relación entre el peso de nacimiento y la enfermedad coronaria, la diabetes y la hipertensión, entre otras. En este tipo de investigaciones se ha podido observar cómo influyen distintos patrones de alimentación de la madre en el crecimiento fetal, especialmente la ingesta dietética de carbohidratos, proteínas y algunos micronutrientes.

Fuente: Consumer

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