Jugar para evitar la obesidad infantil

obesidad-infantilLa obesidad infantil se está convirtiendo en una epidemia, y ésto acarrea importantes problemas en la futura salud de nuestros hijos. En múltiples ocasiones desde PequeRecetas os advertimos de la importancia de una buena alimentación y del ejercicio físico en los niños.

Ahora, un novedoso programa de actividad física basado en juegos, permite reducir las tasas de obesidad infantil. Esperemos que desde las Administraciones Públicas pongan en marcha más programas de este tipo. Pero recordad también que en la salud de los niños los padres tenemos mucho que decir…


Jugar adelgaza, y además, mucho. Esta es la principal conclusión de un pormenorizado estudio realizado por la Universidad de Castilla-La Mancha, que pone de manifiesto que realizar una actividad física centrada en el juego durante un tiempo aproximado de cuatro horas y media a la semana reduce la obesidad infantil hasta en un 6%. La investigación, realizada por el Centro de Estudios Sociosanitarios de la universidad manchega, extrae esta conclusión tras trabajar directamente durante dos años con más de un millar de estudiantes de 4.º y 5.º de primaria de una veintena de colegios públicos.

Antes de iniciar el trabajo con los menores, los investigadores analizaron las condiciones físicas de los chicos. Así comprobaron que el 30,7% de las niñas y el 31,8% de los chicos tenían sobrepeso, datos que “chocaban” con los relacionados con el nivel de colesterol LDL (el malo), que en contra de lo previsto, mostraban un notable descenso respecto a estudios realizados por este mismo equipo de investigadores en ediciones anteriores.

“Nos dimos cuenta, entonces, de que el problema de la obesidad infantil en España en este momento no es tanto el consumo inadecuado de alimentos como el sedentarismo”, explica el director del estudio, Vicente Martínez Vizcaíno, junto a Mairena Sánchez, quien señala que la prevalencia del sedentarismo es del 39% de los niños de entre 9 y 10 años y del 68,2% de las niñas. A esto, hay que sumar que más de la mitad de los varones de esa edad y la friolera del 75% de las féminas tienen una forma física considerada insuficiente.

Y así, diseñaron un programa de actividad física de carácter lúdico y no competitivo, llamado Movi, para hacer en horario extraescolar para la mitad de los estudiantes, mientras que en la otra mitad no se haría ninguna intervención. Durante dos años, los menores participaron en Movi durante 90 minutos tres días a la semana, basado fundamentalmente en juegos diseñados especialmente para potenciar el trabajo cardiorrespiratorio, la fuerza y resistencia muscular y la flexibilidad. Los resultados son más que interesantes: el índice de sobrepeso había descendido un 2% en los chicos y un 6% en las chicas, así como el porcentaje de grasa corporal, mientras los índices de colesterol bueno se habían incrementado y se redujo la frecuencia cardiaca en reposo y la de recuperación tras el esfuerzo. Martínez Vizcaíno explicó que la gran diferencia registrada respecto a la prevalencia de la obesidad entre niños y niñas tiene que ver, precisamente, con la deficiente forma física de las chicas. “Cualquier intervención en materia de educación física beneficia claramente a las niñas porque parten de una condición muy mala”, señaló.

El estudio revela además que en el grupo en el que se implantó el programa Movi mejoró su autoestima y su sociabilidad frente al grupo de control sobre el que no se realizó ninguna intervención.

Ante los resultados de este estudio, el presidente de la Agencia Española de seguridad Alimentaria (Aesan), Roberto Sabrido, indicó que va a mantener una reunión con las comunidades autónomas para presentarles el estudio y ofrecerles el programa Movi. Eso sí, la financiación corre a cargo del Ministerio de Sanidad. Según los datos facilitados por el equipo de investigación, el coste es de 28 euros al menos por niño, un gasto más que justificado si se tiene en cuenta que el sobrepeso infantil es uno de los problemas más graves de salud pública de este momento.

Sabrido mostró su satisfacción por el descenso de los niveles de colesterol LDL registrados en los niños de entre 9 y 11 años. A su juicio, “esto revela que el esfuerzo llevado a cabo en los últimos años en relación con la mejora de la alimentación infantil está dando sus frutos. Ahora, el siguiente objetivo es conseguir que los niños hagan ejercicio y dejen de lado la televisión y los videojuegos”, explicó el presidente de la Aesan.

El 10% de los niños, con bajo peso

Los investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha han constatado que, mientras aumentan los niveles de sobrepeso en los niños de entre 9 y 11 años, también lo hacen, de manera importante, los que no alcanzan el peso indicado. Según el estudio presentado, el 9% de las niñas y el 10% de los niños tienen bajo peso.

Vía La Vanguardia

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