Alimentación Infantil: El tamaño sí importa

Cada día salen nuevas investigaciones acerca del porqué del aumento de la obesidad en el mundo, especialmente la obesidad infantil, y un nuevo estudio determina que el tamaño del plato en el que servimos la comida a los niños podría ser determinante para que coman más de lo debido.

Y si lo pensáis, ¿cuántas veces no llenáis el plato de vuestros hijos exageradamente, conscientes de que es una ración exagerada para su edad?, ¿y no cogéis la cuchara más grande pensando que si le metéis más cantidad de comida cada vez que abre la boca acabará antes y comerá mejor?… El problema es que el niño, ya desde pequeño empieza a percibir como normales esas raciones, y se acostumbra a ellas. Y cuando pasa la época de poco apetito por la que pasan la mayoría de los niños, ya es tarde para frenar su percepción de lo que resulta una ración equilibrada…

Un consumo sano y equilibrado depende de varios factores. Los profesionales de la nutrición y la salud han consensuado las raciones y las frecuencias de consumo que son aceptables y saludables, pero también el volumen de los platos donde se sirve la comida, la edad o el estado de salud son aspectos que se deben tener en cuenta. Cada individuo tiene diferentes necesidades y la cantidad de alimentos que se consume debe ser proporcional a éstas. En particular, entre quienes tienen problemas de sobrepeso o desnutrición.

¿Cuánto es suficiente?

A muchas personas les resulta complicado determinar cuánto deben comer y beber para seguir una dieta equilibrada. En atención a esta dificultad real, los profesionales del campo de la nutrición han desarrollado un método que facilita esta labor: el sistema de raciones de consumo de alimentos. Son unas normas generales que ayudan a determinar cuánto se debe consumir de manera saludable y equilibrada.

Las investigaciones sugieren que se podría usar el tamaño de la vajilla para ayudar a un mejor control de la cantidad que se debe consumir.

Un paso paralelo es considerar las diferencias individuales según la edad y el estado de salud. La cantidad y/o volumen contemplado por ración no varía para las personas adultas, pero sí para los niños.

Comer más sin ser conscientes

Brian Wansink, experto en el análisis del comportamiento alimentario, detalla en una de sus investigaciones cómo el entorno influye en la conducta alimentaria, igual que otros factores como el tamaño de la ración o del envase, o la forma y volumen de la vajilla. Hay pruebas de que la dimensión de los envases de alimentos y las porciones han aumentado de manera considerable en los últimos 30 años. Esta tendencia, iniciada en EE.UU. pero extendida en gran parte de los países desarrollados, puede contribuir al aumento de peso.

Este extremo es fácil de constatar en la vida cotidiana: es habitual comer más de la cuenta si se abre una bolsa grande de pipas o de patatas fritas, si en el cine se pide el envase mayor de palomitas, se cocina una pizza de gran tamaño o sirven una porción de alimento mayor al de costumbre en un restaurante. Según los resultados de un estudio dirigido por Wansink, cuando se duplicó el tamaño de los paquetes de alimentos, el consumo aumentó entre un 18% y un 25% para farináceos como espaguetis y similares, y entre un 30% y un 45% para muchos snacks.

Plato grande, mayor consumo

Algo similar ocurre con el tamaño de la vajilla. La “ilusión óptica” hace que se subestime la cantidad consumida si se sirve en un plato hondo, en comparación con otro de menos capacidad (o en un bol de mayor volumen respecto a una taza), aunque se haya consumido el mismo número de cucharadas en ambos supuestos. Esto se ha constatado en diversos ensayos. En uno de ellos, los participantes recibieron aleatoriamente cuencos de distinto tamaño y se comprobó que los participantes que usaron los tazones de mayor volumen consumieron de media un 27% más de helado. Las porciones aumentaron un 14,5% cuando se ofreció una cuchara grande para servir.

Los resultados de estas investigaciones sugieren que se podría usar el tamaño de la vajilla como ayuda a un mejor control de la cantidad que se debe consumir, en particular, para quienes tienen necesidad de perder peso y también en el caso contrario, quienes tienen bajo peso o desnutrición.

MALA EDUCACIÓN INFANTIL

En investigaciones centradas en el desarrollo infantil, se ha demostrado cómo la percepción del tamaño de la porción de los alimentos comienza a influir entre los tres y los cinco años de edad. La tendencia de los niños a comer mayores cantidades de las que corresponden a sus necesidades puede explicarse porque se acostumbran rápido a esos tamaños exagerados. Si se les ofrece estas cantidades de forma habitual pueden interpretarlo como “lo adecuado”.

Fuente: Consumer

Imagen: Tobyotter

Un comentario sobre “Alimentación Infantil: El tamaño sí importa”

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  1. Hola. este articulo me parece super interesante. Tng un niño de 1 año..y no se si come demasiado,come 300 de pure y detras el yogur. para desayunar 300 de leche y un poco de cereal. El a sido mu comilon dsd bien bebé. gracias

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