La Baked Alaska es uno de esos postres que parecen hechos para sorprender: lo cortas y dentro aparece el helado intacto, frío, rodeado de bizcocho y cubierto por una capa de merengue dorado. No es raro que genere caras de asombro la primera vez que llega a la mesa.
Su origen tiene bastante gracia, porque este postre se creó para celebrar la compra de Alaska por parte de Estados Unidos a finales del siglo XIX. En aquel momento se buscaba algo llamativo, casi simbólico, que representara el contraste entre el frío extremo y el calor, y de ahí nació esta combinación tan peculiar. Con el tiempo, la receta viajó, se reinterpretó y acabó conociéndose también como tarta Alaska en muchos países.
No es un postre de los que se improvisan, pero tampoco hace falta ser pastelero profesional para prepararlo en casa. Con un poco de organización y siguiendo los pasos con calma, se puede conseguir una Baked Alaska muy vistosa, perfecta para una ocasión especial o para darse el gusto de hacer algo diferente.
Receta de Baked Alaska
Ingredientes
- 4 huevos
- 120 g de azúcar
- 120 g de harina de trigo
- 1 pizca de sal
- Mantequilla para el molde
Para la plancha de bizcocho (tipo brazo de gitano)
- 500 ml de helado de vainilla
- 500 ml de helado de fresa
- 500 ml de helado de chocolate
Para el relleno de helado
- 4 claras de huevo
- 200 g de azúcar
- 1 pizca de sal
Para el merengue
Cómo hacer tarta Alaska
-
Preparamos la plancha de bizcocho
Precalienta el horno a 180°C y forra una bandeja rectangular con papel de horno.
-
Separa las claras de las yemas de 4 huevos.
-
Bate las claras con una pizca de sal hasta punto de nieve bien firme.
-
En otro bol, bate las yemas con 120 g de azúcar hasta que blanqueen y la mezcla esté más espesa.
-
Añade 120 g de harina tamizada poco a poco a las yemas, mezclando con suavidad.
-
Termina incorporando las claras montadas en 2 o 3 tandas, con movimientos envolventes, para que no se bajen.
-
Extiende la masa sobre la bandeja, alisa y hornea 8–10 minutos (la idea es que quede hecha pero flexible, sin resecarse).
-
Al sacarla, desmóldala sobre otro papel y deja que se enfríe bien antes de montar la baked Alaska.
-
Preparamos el relleno
Mientras tanto, prepara el helado. Saca 500 ml de helado de vainilla, 500 ml de helado de fresa y 500 ml de helado de chocolate y deja que se ablanden ligeramente durante 10–15 minutos, solo lo justo para poder trabajarlos sin que se derritan del todo.
-
Forra un bol redondo de unos 18–20 cm de diámetro con film transparente, dejando que sobresalga por los bordes. Corta el bizcocho en tiras y piezas que te permitan forrar completamente el interior del bol, cubriendo fondo y laterales. Ajusta bien el bizcocho, presionando suavemente para que no queden huecos.
-
Empieza a rellenar el bol colocando una capa de helado, alísala con una espátula y continúa con el resto de sabores, formando capas hasta llegar casi al borde.
-
Cubre el relleno con más bizcocho, cerrando bien la superficie para que el helado quede totalmente envuelto. Presiona ligeramente para compactar.
-
Cubre con el film que sobresale y lleva el conjunto al congelador durante 4–5 horas, o hasta que esté completamente firme. Este paso es clave para que la baked Alaska mantenga la forma al desmoldar.
-
Decoramos con merengue
Cuando esté bien congelada, prepara el merengue. Bate 4 claras de huevo con una pizca de sal y, cuando empiecen a espumar, añade poco a poco 200 g de azúcar, batiendo hasta obtener un merengue muy firme y brillante.
-
Desmolda la baked Alaska con cuidado, colócala sobre una bandeja apta para horno y cúbrela completamente con el merengue, creando picos y relieves con una espátula o cuchara. Lleva al horno muy caliente o al grill y dora el merengue durante 3–5 minutos, vigilando de cerca para que no se queme.
-
Sírvela inmediatamente, cortando en porciones, para disfrutar del contraste entre el merengue caliente y el helado frío del interior.
Consejos para que la tarta Alaska quede perfecta

- Congela bien el conjunto antes del merengue. Es fundamental que el helado esté completamente firme antes de cubrirlo. No acortes el tiempo de congelación: esas 4–5 horas marcan la diferencia para que el interior no sufra con el calor del horno.
- Asegúrate de que el bizcocho cubra todo el bol. No deben quedar huecos ni zonas descubiertas. El bizcocho actúa como aislante y ayuda a proteger el helado durante el dorado final.
- El merengue tiene que ser abundante. Cubre bien toda la superficie, sin dejar partes del bizcocho a la vista. Cuanto más espeso sea, mejor aislará el interior y más bonito quedará al dorarse.
- No te alejes del horno en el último paso. El merengue se dora muy rápido y en cuestión de segundos puede pasar de bonito a quemado. Vigila constantemente durante esos últimos minutos.
- Puedes ahorrar tiempo usando bizcocho comprado. Una plancha de bizcocho para brazo de gitano funciona perfectamente y simplifica mucho la receta. Solo asegúrate de que sea flexible y no esté seco, para poder forrar bien el bol.
- Conservación: la baked Alaska se debe servir recién hecha tras el dorado. Si te sobra, puedes guardarla en el congelador sin el merengue, bien envuelta, durante 1–2 semanas. El merengue conviene hacerlo siempre en el momento.
- El soplete de cocina da un mejor acabado. Si tienes soplete, úsalo en lugar del horno para dorar el merengue. Consigues un color más uniforme, controlas mejor el punto y tardas mucho menos, sin riesgo de que el helado empiece a ablandarse.
- Se puede usar con una sola mano: el regulador de llama y el botón de bloqueo de la llama están al…
- Indicador de combustible de alta calidad: Sondiko el sopletes de cocina está equipado con un…
Cómo servir la tarta Alaska

La Baked Alaska conviene servirla justo después de dorar el merengue, cuando el exterior está templado y el interior sigue bien frío. Si has usado horno o soplete, deja reposar el postre 2–3 minutos antes de cortarlo, lo justo para que el merengue se asiente y el corte quede limpio.
Para servirla, utiliza un cuchillo grande y bien afilado, limpiándolo con un paño húmedo entre corte y corte. Así se aprecian mejor las capas de bizcocho, helado y merengue. No necesita muchos acompañamientos: tal cual funciona perfectamente, aunque si quieres añadir algo más, unas frutas rojas frescas o un coulis ligero quedan bien y aportan un contraste fresco sin robar protagonismo al postre.
Preguntas frecuentes sobre la Baked Alaska

¿Por qué no se derrite el helado en el horno?
Porque el helado está muy bien congelado y queda completamente aislado por el bizcocho y el merengue. El calor solo actúa en la superficie y durante muy poco tiempo, así que no llega a afectar al interior si el montaje y los tiempos se respetan.
¿Qué tipo de helado funciona mejor?
Los helados cremosos, tipo nata o crema, funcionan mejor que los de hielo. Aguantan mejor el corte y mantienen una textura más agradable al servir. Puedes usar un solo sabor o combinar varios, como en esta receta.
¿Se puede preparar con antelación?
Sí, puedes dejar montado el conjunto de bizcocho y helado en el congelador con varias horas, o incluso de un día para otro. El merengue y el dorado final conviene hacerlos justo antes de servir.
¿Puedo usar un soplete en lugar del horno?
Sí, y de hecho es una muy buena opción. Con un soplete consigues un dorado más uniforme y rápido, con menos riesgo de que el helado empiece a ablandarse por el calor.
¿Qué pasa si no cubro bien con merengue?
Si quedan zonas del bizcocho al descubierto, el calor entra más rápido y puede afectar al helado. Por eso es importante cubrir bien toda la superficie con una capa generosa de merengue.
La Baked Alaska es de esos postres que no se hacen todos los días, pero que dejan huella cuando aparecen en la mesa. Tiene algo muy teatral, sí, pero también mucho de receta bien pensada, donde cada capa cumple su función. Si te organizas un poco y respetas los pasos, el resultado es tan vistoso como satisfactorio, y suele provocar ese silencio breve justo antes del primer “qué pasada”.
Si buscas tartas vistosas para lucirte, no puedes dejar de probar la tarta charlotte, elegante y ligera con su corona de bizcochos; la tarta tres chocolates, todo un clásico que siempre triunfa por sus capas bien definidas; la tarta arcoíris, llamativa y perfecta para celebraciones especiales; y la tarta fraisier, una combinación refinada de fresas, crema y bizcocho que nunca falla.
Algunos enlaces aquí publicados son de afiliados. No obstante los artículos recomendados responden a una decisión de criterio del equipo de Pequerecetas, no existiendo ningún incentivo por parte de las marcas.






































