Los plátanos fritos aquí en España casi siempre nos llevan al mismo sitio: al arroz a la cubana y poco más. En cambio, en muchos países de Latinoamérica están presentes en el día a día, igual que aquí puede estar una rebanada de pan o una guarnición sencilla.
Se toman en el desayuno, acompañando platos salados o incluso como base de una comida rápida. Todo depende del punto del plátano macho y de cómo se corte, porque no es lo mismo usarlo más verde que bien maduro, cuando al freírse queda dorado y ligeramente caramelizado.
También es fácil confundirlos con los patacones, pero no son lo mismo. En este caso el plátano se corta y se fríe tal cual, sin machacarlo entre frituras, y eso hace que el resultado sea más tierno y menos crujiente, con un carácter completamente distinto.
¿Qué plátano se usa para hacer plátanos fritos?
Cuando hablamos de plátanos fritos al estilo latinoamericano, es importante aclarar una cosa desde el principio, porque aquí en España genera bastante confusión. No se hacen ni con el plátano de Canarias ni con la banana que solemos comer en crudo, aunque muchas veces a todo lo llamemos “plátano”.
Para esta receta se usa plátano macho, que es otro fruto distinto: más grande, mucho más firme y pensado para cocinar. Si se intenta hacer con plátano de mesa, lo normal es que se ablande demasiado, se queme antes de dorarse bien y quede empalagoso.
Dentro del plátano macho, el punto de maduración marca el resultado. Cuando está amarillo, los plátanos fritos quedan equilibrados, con un dulzor suave y una textura tierna por dentro. Si está muy maduro, con la piel ya oscura, el resultado es más dulce y se dora rápidamente, casi caramelizado. En cambio, el plátano macho verde da un resultado más neutro y firme y se usa más para preparaciones como los patacones, que se fríen, se machacan y se vuelven a freír.
Para esta receta concreta, la opción más habitual y la que mejor funciona es el plátano macho amarillo, cortado en rodajas y frito una sola vez.
Receta de plátano macho frito
Ingredientes
- 2 plátanos macho
- Aceite vegetal suave para freír (girasol o similar)
Cómo hacer plátanos machos fritos
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Pela 2 plátanos macho y córtalos en rodajas de aproximadamente 1–1,5 cm de grosor.
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Calienta abundante aceite vegetal suave en una sartén amplia a fuego medio hasta que esté bien caliente, sin que llegue a humear.
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Añade las rodajas de plátano en una sola capa y fríelas durante 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas por fuera y tiernas por dentro.
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Dales la vuelta con cuidado y ajusta el fuego si ves que se doran demasiado rápido.
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Sácalas a un plato con papel absorbente y deja reposar 1–2 minutos antes de servir.
Consejos para freír plátanos machos
- El punto del plátano importa más de lo que parece: si lo usas demasiado verde quedará firme y poco dulce; si está muy maduro, se dora rápido y puede quemarse antes de hacerse por dentro. Para un resultado equilibrado, mejor plátano macho amarillo.
- Corta las rodajas de un grosor similar, alrededor de 1–1,5 cm, para que se frían de manera uniforme y no tengas unas blandas y otras demasiado tostadas.
- El aceite debe estar caliente, pero no humeante. Si está frío, el plátano absorberá aceite; si está demasiado fuerte, se dorará por fuera sin hacerse bien por dentro.
- No amontones las rodajas en la sartén. Fríe en tandas si hace falta, así mantienes la temperatura del aceite y consigues un dorado más uniforme.
- No las muevas constantemente. Déjalas quietas hasta que se doren bien por un lado antes de darles la vuelta; así evitas que se rompan.
- Escúrrelas bien al sacarlas y déjalas reposar un momento sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite sin que se enfríen del todo.

Cómo acompañar los plátanos fritos
Los plátanos machos fritos se sirven de muchas maneras según el país y el momento del día. En el Caribe, como en Cuba, República Dominicana o Puerto Rico, suelen acompañar platos de arroz, legumbres o carnes guisadas, sobre todo cuando el plátano está bien maduro y aporta un contraste dulce. En Colombia y Venezuela aparecen con frecuencia como guarnición en comidas completas y también en desayunos, junto a huevos o queso.
En países de Centroamérica, como Costa Rica o Nicaragua, es habitual encontrarlos en el desayuno, acompañando huevos, gallo pinto o queso fresco. En Perú y Ecuador se usan tanto en platos salados como en versiones algo más dulces, dependiendo del punto del plátano. En España, lo más común sigue siendo servirlos con arroz a la cubana, aunque cada vez se integran más en platos inspirados en la cocina latinoamericana.
Lo ideal es servirlos recién hechos o templados, cuando mantienen el interior tierno y el exterior dorado, y utilizarlos como acompañamiento más que como elemento principal del plato.
Preguntas frecuentes sobre los plátanos fritos

¿Se pueden hacer plátanos fritos con plátano normal o banana?
No es lo más recomendable. El plátano normal o la banana, que solemos comer en crudo, es mucho más blando y dulce. Al freírlo se deshace con facilidad y se quema antes de dorarse bien. Para conseguir la textura y el sabor adecuados, lo ideal es usar plátano macho.
¿Es mejor usar plátano macho maduro o verde?
Depende del resultado que busques. Con plátano macho amarillo quedan equilibrados y ligeramente dulces, que es la versión más común. Si está muy maduro, el resultado será más dulce y caramelizado. El plátano macho verde queda más firme y menos dulce y se utiliza más para otras preparaciones, como los patacones.
¿Se pueden hacer plátanos fritos en freidora de aire?
No es la forma tradicional y el resultado cambia bastante. En freidora de aire quedan más secos y menos dorados, ya que el plátano macho necesita contacto con el aceite para caramelizar bien por fuera y quedar tierno por dentro.
¿Se pueden preparar con antelación?
Se pueden freír con antelación, pero no es lo ideal. Recién hechos es cuando tienen mejor textura. Si necesitas prepararlos antes, conviene calentarlos suavemente en sartén o al horno, aunque no quedarán exactamente igual.
Los plátanos machos fritos son una receta sencilla, pero con mucha más historia y matices de lo que solemos pensar desde aquí. Entender el tipo de plátano, su punto de maduración y cómo se fríe marca la diferencia entre un resultado correcto y uno que realmente encaja con la tradición latinoamericana. A mí me gusta tenerlos en mente como ese acompañamiento distinto que, sin complicarse, transforma un plato básico en algo especial.
Si te gustan las recetas latinoamericanas, también puedes probar una arepa reina pepiada, cremosa y bien rellena; una bandeja paisa completa y contundente; un encebollado ecuatoriano reconfortante y muy aromático; o unos tequeños de queso, crujientes por fuera y con el queso fundido por dentro, perfectos para compartir.







































