TÃpicos de AndalucÃa y Extremadura, y, sinceramente, una delicia gastronómica que vuestros hijos no deberÃan dejar de probar, aunque con moderación, ya que su contenido calórico es bastante alto.
Pero una vez al año no hace daño… ¡que los disfrutéis!
Ingredientes
- 1 kilo de harina
- 1 huevo
- 1/4 de litro de vino blanco
- 1/4 de litro de aceite
- 1 cucharada grande de matalauva o ajonjolÃ
- 1 cucharadita de levadura
- una pizca de sal
- Miel
Preparación:
FreÃmos el aceite con la matalaúva y una cáscara de naranja. Cuando la naranja comience a quemarse, se retira y dejamos enfriar el aceite. Unimos el resto de ingredientes y por último agregamos el aceite, amasando bien. Debe quedar una masa que no se pegue a los dedos.
Extendemos la masa con un rodillo, procurando hacerla tan fina como podamos, hasta tal punto que parezca que va a romperse; por muy fina que la extendamos, siempre es poco, porque al freÃrlos los pestiños doblarán su grosor.
Para que salgan todos iguales, se puede utilizar como plantilla un postit cuadrado, de 9×9 cm. Se pone el papel sobre la masa y con un cuchillo cortamos a su alrededor, asà nos aseguramos que nos saldrán todos iguales. Doblamos dos de las esquinas de la masa hacia dentro y freÃmos en abundante aceite de girasol.
Es mejor freÃrlos primero boca abajo, es decir, con las esquinas dobladas hacia abajo, asà el calor sella la doblez y no se nos despegarán, y cuando estén dorados les damos la vuelta y seguimos friendo hasta que estén hechos por ambas caras.
Se pueden hacer de dos formas:
-Con miel:
En un cazo al fuego ponemos la miel con un poquito de agua. Cuando se diluya, regamos con ella los pestiños.
-Con azúcar:
Simplemente espolvoreamos los pestiños con azúcar blanca cuando aún estén calientes.
Fuente: lasopagansa








Tiene una pinta que si podria me metia en el ordenador a comermelos.