Había visto muchas veces los crumpets en las elegantes mesas de té británicas, con la mantequilla deshaciéndose por esos agujeritos tan característicos, y me picaba la curiosidad. O puede que la culpa sea de Downton Abbey y Bridgerton, no te voy a engañar. Lo que es seguro es que se me antojaba probar estos panecillos esponjosos tan apetecibles, y me puse manos a la obra.
Los crumpets forman parte del desayuno británico típico y del famoso “tea time” inglés. No son exactamente un pan ni una tortita: tienen una masa fermentada, bastante líquida, que se cocina en sartén dentro de aros y desarrolla esa superficie llena de burbujas. Justo ahí está su gracia, porque esos agujeros atrapan la mantequilla, la mermelada o lo que quieras poner encima.
Vamos a preparar unos crumpets caseros para que puedas disfrutarlos recién hechos, tostados y bien calientes. Y si te animas, puedes montar tu propio tea time en casa con unos sándwiches de pepino y unos scones, sin necesidad de tener un castillo inglés de fondo.
Receta de crumpets caseros
Ingredientes
- 250 ml de leche entera templada
- 125 ml de agua templada
- 5 g de levadura seca de panadería (como esta)
- 1 cucharadita de azúcar (5 g)
- 200 g de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de sal (3 g)
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico (2 g)
- Aceite suave o mantequilla para engrasar los aros y la sartén
Cómo hacer crumpets británicos
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Mezcla 250 ml de leche templada con 125 ml de agua templada, añade 5 g de levadura seca y 5 g de azúcar, remueve y deja reposar 10 minutos hasta que se active y empiece a formar espuma.
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Incorpora 200 g de harina de trigo y 3 g de sal, mezcla con varillas hasta obtener una masa lisa y bastante líquida, sin grumos.
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Cubre el bol y deja fermentar en un lugar templado durante 45-60 minutos, hasta que la superficie esté llena de burbujas y haya aumentado ligeramente de volumen.
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Disuelve 2 g de bicarbonato en una cucharada de agua templada, añádelo a la masa ya fermentada y mezcla suavemente para integrarlo sin perder demasiado aire.
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Engrasa ligeramente los aros y colócalos en una sartén antiadherente también engrasada. Calienta a fuego medio-bajo durante 2-3 minutos antes de verter la masa.
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Rellena cada aro hasta aproximadamente la mitad y cocina sin dar la vuelta durante 6-8 minutos, hasta que la superficie esté cubierta de agujeros y la parte superior se vea prácticamente seca.
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Retira los aros con cuidado, da la vuelta a los crumpets y cocina por el otro lado durante 1-2 minutos para que se doren ligeramente.
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Sírvelos calientes, acompañados con mantequilla.
Consejos para que los crumpets queden perfectos

- La textura de la masa es clave: debe ser más líquida que una masa de tortitas, casi como una nata espesa. Si queda demasiado densa, añade 1-2 cucharadas de agua templada; si está excesivamente fluida, incorpora 1 cucharada de harina.
- Respeta la fermentación: no tengas prisa. La masa debe llenarse de burbujas visibles antes de cocinar. Si tu cocina está fría, puede necesitar más de 60 minutos.
- Fuego medio-bajo siempre: si la sartén está demasiado caliente, la base se dorará antes de que se formen los característicos agujeros de los crumpets ingleses.
- Engrasa bien los aros: si no lo haces, la masa se pegará y al retirarlos perderás parte de la estructura.
- No llenes demasiado los moldes: con la mitad del aro es suficiente. Si los llenas en exceso, quedarán gruesos y tardarán más en cocinarse correctamente.
- Espera a que la superficie esté casi seca antes de girarlos: si los volteas demasiado pronto, se aplastarán y perderán esa textura esponjosa típica del pan inglés tradicional.
Cómo servir crumpets

La forma más clásica de servir los crumpets es muy sencilla: recién tostados y con una buena cantidad de mantequilla por encima. Al estar calientes, la mantequilla se funde y se cuela por los agujeritos, que es precisamente lo que los hace tan especiales.
Si quieres un desayuno británico típico, acompáñalos con mermelada de naranja, de frutos rojos o incluso lemon curd. También quedan muy bien con miel o con una crema de chocolate si buscas una versión más golosa.
En versión salada, funcionan sorprendentemente bien. Puedes añadir queso crema y salmón ahumado, huevos revueltos, aguacate machacado con sal y pimienta o incluso unas lonchas de jamón y queso.
Preguntas frecuentes sobre los crumpets

¿Qué diferencia hay entre crumpets y muffins ingleses?
La diferencia principal está en la masa y en la textura final. Los crumpets se elaboran con una masa bastante líquida que se cocina en aros y desarrolla esos característicos agujeros en la superficie. Esa estructura esponjosa y llena de poros es su seña de identidad.
Los muffins ingleses, en cambio, se preparan con una masa firme, similar a la de un pan suave. Se forman como pequeños bollos, no tienen agujeros en la parte superior y, tradicionalmente, se abren por la mitad para rellenarlos.
¿Por qué mis crumpets no tienen agujeros?
Normalmente ocurre por tres motivos: la masa está demasiado espesa, la fermentación no ha sido suficiente o el fuego está demasiado alto.
La masa debe ser bastante fluida para que las burbujas puedan subir a la superficie. Si no ha fermentado lo suficiente, no generará el gas necesario. Y si la sartén está muy caliente, la base se sella demasiado rápido y las burbujas no llegan a formarse correctamente.
¿Se pueden hacer crumpets sin aros?
Sí, aunque el resultado será menos uniforme. Puedes verter pequeñas porciones de masa directamente en la sartén, intentando mantener una forma redonda con el cucharón.
Los crumplets sin molde quedarán más irregulares y algo más planos, pero seguirán teniendo esa textura esponjosa típica de los crumpets caseros.
¿Se pueden congelar los crumpets?
Sí, se congelan muy bien. Déjalos enfriar completamente, colócalos separados con papel de horno entre ellos y guárdalos en una bolsa hermética.
Para consumirlos, no hace falta descongelarlos previamente: puedes pasarlos directamente a la tostadora durante unos minutos hasta que estén calientes y ligeramente crujientes.
¿Se pueden comer los crumpets fríos?
Se pueden, pero no es como mejor están. La textura mejora muchísimo cuando se tuestan, porque el interior se calienta y la superficie queda ligeramente crujiente.
Fríos resultan más densos y menos atractivos, así que si quieres disfrutar de verdad de unos buenos crumpets ingleses, merece la pena darles ese último golpe de tostadora antes de servir.
He de admitir que estos crumpets me sorprendieron por lo sencillos que son en realidad: una masa básica, una sartén y un poco de paciencia. No hace falta nada más para traer a casa ese desayuno inglés tan reconocible, pero hecho por ti y recién salido del fuego. Si te gustan las recetas que parecen más exóticas de lo que son, estos crumpets merecen un hueco fijo en tu cocina.
Si te apetece montar un té al más puro estilo británico, acompaña estos crumpets con unos scones recién horneados y un clásico sándwich de pepino, sencillos y muy tradicionales. Y si prefieres variar un poco la mesa, puedes añadir unas galletas danesas de mantequilla bien crujientes o unas galletas espiral, que aportan ese punto más vistoso y casero sin complicarte nada.









































