El sabayón es uno de esos postres que, cuando lo pruebas, te despierta recuerdos aunque no sepas muy bien de dónde vienen. Cremoso, suave y con ese sabor tan particular que se queda un rato en la memoria, es de los que se comen despacio, casi con ceremonia.
Yo soy argentina, y allí lo llamamos sambayón. Para muchos es directamente un sabor de infancia, porque no hay heladería clásica que no tenga helado de sambayón entre los más pedidos. Es uno de esos gustos que no pasan de moda, que siempre están ahí, y que todo el mundo reconoce aunque no siempre sepa cómo se prepara.
Con el tiempo descubrí que detrás de ese sabor tan familiar estaba el zabaione italiano, la versión original, hecha con muy pocos ingredientes y una técnica sencilla pero precisa. Hoy vamos a preparar ese sabayón casero al estilo italiano, respetando la receta tradicional, de esas que demuestran que no hace falta complicarse demasiado para hacer algo realmente especial.
¿Qué es el sabayón o zabaione?
El sabayón, o zabaione en italiano, es un postre de cuchara que se prepara a base de yemas de huevo, azúcar y vino dulce, tradicionalmente Marsala. No lleva harina ni gelatina, y aun así consigue una textura cremosa y ligera a la vez, casi como una espuma tibia. La clave está en el batido constante al baño maría, que transforma unos ingredientes muy simples en algo bastante especial.
Se dice que nació en el norte de Italia, y aunque hay varias historias sobre su origen, lo cierto es que lleva siglos preparándose casi igual. En Italia se sirve muchas veces templado, recién hecho, mientras que en otros países —como Argentina— el sambayón tomó su propio camino y acabó convirtiéndose en un sabor de helado mítico. Cambia el formato, pero la base sigue siendo la misma: yema, azúcar y vino.
Lo bonito de esta receta es que no necesita nada raro ni técnicas modernas. Solo un poco de atención y buen ritmo con las varillas. Es uno de esos postres que parecen más sofisticados de lo que realmente son, y quizá por eso sigue funcionando tan bien generación tras generación.
Receta de sabayón
Ingredientes
- 4 yemas de huevo
- 100 g de azúcar
- 120 ml de vino Marsala
- Ralladura fina de ½ limón (opcional)
Cómo hacer sabayón casero
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Empieza poniendo las 4 yemas de huevo en un bol resistente al calor. Añade los 100 g de azúcar y, si decides usarla, la ralladura fina de ½ limón. Bate con varillas manuales hasta que la mezcla se vea más clara y ligeramente espesa; no hace falta montar, solo integrar bien.
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Coloca el bol sobre un cazo con agua caliente para hacer un baño maría suave, asegurándote de que el fondo del bol no toque el agua. Añade poco a poco los 120 ml de vino Marsala mientras sigues batiendo sin parar. Este punto es importante: el calor debe ser moderado y constante, sin que el agua hierva con fuerza.
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Sigue batiendo de forma continua durante 8–10 minutos, moviendo bien las varillas por todo el bol. Poco a poco notarás cómo el sabayón espesa, aumenta de volumen y adquiere una textura cremosa y aireada. Sabrás que está listo cuando al levantar las varillas la mezcla caiga formando una cinta espesa que se mantiene unos segundos en la superficie.
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Cuando el sabayón tenga la textura adecuada, retira el bol del baño maría. Coloca el bol sobre otro recipiente con hielo y sigue batiendo durante 2–3 minutos, hasta que la temperatura baje y la crema se estabilice. De esta forma se corta la cocción de las yemas y el sabayón queda cremoso y seguro, sin pasarse ni cuajarse.
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Reparte en copas y decora. Yo en esta ocasión lo he servido con frutos rojos y láminas de almendra, pero las opciones son varias, te las cuento más adelante.
Consejos para hacer zabaione perfecto

- Controla bien el calor del baño maría. El agua no debe hervir con fuerza; lo ideal es que esté caliente pero tranquila. Si el calor es demasiado alto, las yemas se cuajan y el sabayón pierde esa textura cremosa tan característica.
- Bate sin parar, pero sin prisas. No hace falta ir rapidísimo, pero sí constante. Mueve bien las varillas por todo el bol para que la mezcla se caliente de forma uniforme y coja aire poco a poco.
- El punto lo marca la textura, no el reloj. Los 8–10 minutos son orientativos. Fíjate en que el sabayón forme una cinta espesa al caer de las varillas y mantenga la forma unos segundos antes de integrarse.
- Usa Marsala de calidad media. No hace falta uno carísimo, pero sí que sea un vino dulce que te beberías solo. El sabor final depende mucho de él.
- Para servirlo frío, enfría rápido. Coloca el bol sobre hielo y bate durante 2–3 minutos para cortar la cocción y estabilizar la crema. Así evitas que las yemas sigan cocinándose con el calor residual.
- Consérvalo con cuidado. El sabayón está pensado para consumirse recién hecho. Si te sobra, guárdalo en la nevera bien tapado y consúmelo en el mismo día. No es una receta adecuada para congelar.
Cómo acompañar el sabayón, sambayón o zabaione

El sabayón es tan cremoso y aromático que muchas veces apetece comerlo solo, a cucharadas, pero también combina muy bien con acompañamientos sencillos. Queda especialmente bien con fruta fresca, como fresas, frutos rojos o rodajas de pera, que aportan un contraste más ligero y refrescante. También es un clásico servirlo con bizcochos secos, soletillas o galletas tipo lenguas de gato, ideales para mojar sin que se deshagan enseguida.
Si lo sirves frío, funciona de maravilla como salsa para una macedonia de frutas o para acompañar un bizcocho casero poco dulce. Y si lo sirves templado, recién hecho, es perfecto para coronar unas frutas salteadas o incluso para acompañar una tarta sencilla de manzana o de almendra. Al final, la idea es no tapar su sabor, sino acompañarlo con algo neutro que lo deje brillar.
Preguntas frecuentes sobre el sabayón
¿Se puede hacer sabayón sin alcohol?
Sí, aunque ya no sería el zabaione tradicional. Puedes sustituir el Marsala por zumo de uva blanca o por un mosto suave. La textura se mantiene, pero el sabor cambia bastante y queda más dulce y menos profundo.
¿Qué otro vino puedo usar para hacer zabione?
Además del Marsala, puedes preparar el sabayón con otros vinos dulces italianos como Vin Santo o Moscato, que funcionan muy bien y aportan matices distintos. También se usa a veces vino blanco dulce, Oporto o incluso Jerez dulce, aunque el resultado se aleja un poco del sabor clásico. Lo importante es que sea un vino aromático y suave, porque el alcohol se integra tal cual en la crema y marca mucho el resultado final.
¿Por qué a veces el sabayón se corta o se cuaja?
Suele pasar por exceso de calor o por dejar de batir. El baño maría debe ser suave y el batido constante. Si el agua hierve con fuerza o paras demasiado tiempo, las yemas se cocinan en exceso.
¿Se puede preparar con antelación?
No es lo ideal. El sabayón está pensado para consumirse recién hecho, ya sea caliente o enfriado rápidamente sobre hielo. Con el paso de las horas pierde aire y textura, aunque se puede aguantar en la nevera unas horas bien tapado.
¿Es mejor servir el sabayón templado o frío?
Depende del uso. Templado es la forma más tradicional en Italia, recién hecho y muy cremoso. Frío funciona mejor como acompañamiento de frutas, bizcochos o incluso como base para postres más elaborados.
¿Se puede montar más firme?
El sabayón no debe quedar como una nata montada. Si lo bates más tiempo solo conseguirás que espese un poco más, pero no que se vuelva estable. Su gracia está en esa textura suave y aireada.
A veces apetece volver a los postres de siempre, de los que se hacen con cuatro cosas y un poco de atención, y el sabayón encaja justo ahí. Tiene ese punto especial que parece más elaborado de lo que realmente es y, al mismo tiempo, resulta cercano y reconocible. Ya sea caliente, recién hecho, o frío para acompañar fruta o bizcocho, es una receta que merece la pena preparar al menos una vez para entender por qué lleva tantos años pasando de generación en generación.
Si buscas otros postres italianos, no puedes dejar de probar el tiramisú, con su combinación clásica de café y crema de mascarpone; los cannoli, crujientes por fuera y rellenos de ricotta dulce; la cassata, un postre siciliano más elaborado y lleno de matices; y la panna cotta, sencilla y suave, perfecta para servir con fruta o un coulis ligero.






































