Me encantan los aros de cebolla, es más, me gusta ir a un conocido restaurante de comida rápida, sólo por los aros de cebolla que sirve. Así que.. ¿por qué no animarnos a prepararlos en casa?.
Es increíble como partiendo de un producto tan básico, como la cebolla, podemos llegar a obtener algo tan delicioso. Hay a quién no le gusta la cebolla, y prefiere la tortilla de patatas sin cebolla, pero si sois de lo que os gusta, animaros a hacer estos aros de cebolla, porque, no quedará ni uno.
Preparar unos deliciosos, crujientes y adictivos aros de cebolla no tiene ningún misterio, hay muchas formas de elaborarlos, pero hoy comparto con vosotros la que siempre suelo preparar, la más sencilla y que siempre es la que más gusta, al menos en mi casa y espero que desde hoy, también en la vuestra.
Os traigo unas croquetas para que los peques de la casa coman verduras de una manera bien divertida, porque lo especial es que éstas son ¡croquetas de zanahorias!.
Pero lo que más les gustará es que estas croquetas además tienen forma de zanahoria, vuestros pequechefs van a alucinar y querrán comerlas a menudo.
Esta es una nueva manera de aprovechar todos los beneficios de la zanahoria que contiene vitaminas, minerales y elevadas cantidades de betacarotenos que son estupendos para la piel y la vista. En otras ocasiones os hemos contado cómo preparar bizcocho de zanahoria, crema de zanahoria e incluso mayonesa de zanahoria, pero sin duda estas croquetas de zanahoria serán un exitazo entre todos los miembros de la familia.
Así de una manera fácil y con unos ingredientes muy económicos y tradicionales vamos a hacer una cena fácil y muy divertida.
Os dejo la receta tradicional y la receta para Thermomix
Vamos a por ellas, afilando los dientecillos de conejo….
La rutina a veces nos lleva a meriendas o cenas monotemáticas, por eso hoy os traigo unos muffins graciosos y a la par deliciosos para darle un aire fresco a vuestras mesas, sin apenas esfuerzo. Con forma de muffin y rellenos de simples salchichas frankfurts a modo de hot dog o perrito caliente, causaréis sensación entre vuestros comensales.
Su preparación es tan fácil que vuestros pequeños estarán encantados de ponerse los delantales y colaborar.
La peculiaridad que tiene es que la harina de maíz les da un sabor exquisito. Este tipo de harina de maíz amarilla la podéis encontrar en grandes superficies y en tiendas especializadas, no obstante, la podéis sustituir por harina blanca de maíz o harina de trigo normal, pero si podéis no dejéis de probar la harina amarilla.
Estos mini-muffins son un bocado muy rico y son una muy buena idea para aperitivos en las fiestas infantiles.
Las gambas al ajillo son una de las tapas más típicas de la gastronomía española. Y más ricas, porque a casi todo el mundo le gustan, bien hechas son una delicia.
Preparar unas ricas gambas al ajillo es algo muy fácil, tan sólo necesitamos una buena materia prima. Para hacer este plato no podemos utilizar gambas congeladas ya que sueltan mucha agua y la textura no queda bien. Si no encontráis gambas, podemos utilizar gambones o langostinos, es cuestión de darnos una vuelta por el mercado y traernos de la pescadería lo que esté a mejor precio.
La cantidad de aceite de oliva virgen extra que añadamos a las gambas dependerá de las ganas que tengamos de mojar pan, porque comer gambas al ajillo es sinónimo de mojar pan en el aceite, aceite que tiene todo el sabor de las gambas, los ajos y las guindillas.
A veces hay necesidad de picar algo, de comer algo para acompañar un aperitivo, o una charla entre amigos o esperando la cena.
Y para resolver este antojo de forma sana nos inspiramos a la receta de un chef argetino, Pedro Lambertenghi, que publicó una mayonesa casera que me encantó pues era una crema toda vegetal con un ingrediente que le gusta a todo el mundo, la zanahoria. Sí, sí, ¡mayonesa de zanahoria!
Es una salsa o dip para darle mucha alegría a las galleta de arroz, que es lo que todos los celíacos o los intolerantes al gluten tienen en casa, y tiene un color decididamente optimista.
Os informo que tuvo mucho éxito, vamos, que desapareció mientras esperábamos al plato principal.