El chili sin carne es una opción fantástica para introducir las legumbres en el menú familiar de una forma divertida, colorida y llena de sabor. En esta versión vegetariana, sustituimos la carne picada del chili con carne original por lentejas rojas. Estas lentejas no necesitan remojo previo, se cocinan de forma muy rápida y, al deshacerse ligeramente durante la cocción, aportan una textura cremosa que queda espectacular.
Es un plato completísimo, cargado de proteínas vegetales, fibra y hierro, ideal para dejar listo con antelación o incluso para llevar en tupper. ¡Os aseguro que se convertirá en un éxito en casa!
Chili sin carne
Ingredientes
- 250 g de lentejas rojas
- 1 cebolla
- 3 dientes de ajo
- 2 pimientos
- 1 lata de alubias rojas (500 g)
- 1 lata de maiz dulce (285 g)
- 400 g de tomate troceado en lata
- 400 g de tomate triturado
- 700 ml de caldo de verduras
- 2 cucharadas de tomate concentrado
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1/2 cucharadita de pimienta cayena (opcional)
- Una guindilla (opcional)
Para el chili sin carne
- 1 lima
- Crème Fraîche
- Cilantro fresco
- Arroz basmati
Para acompañar
Cómo hacer chili sin carne
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Sofreímos las verduras
FOTO: PEQUERECETAS En una olla grande, calentamos un buen chorro de aceite de oliva a fuego medio. Añadimos la cebolla y los dientes de ajo picados finamente.
Cocinamos unos 3 minutos hasta que la cebolla empiece a transparentar. A continuación, incorporamos los pimientos cortados en dados pequeños. Sofreímos todo junto durante unos 7 minutos hasta que las verduras estén tiernas.
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Añadimos las especias
FOTO: PEQUERECETAS Hacemos un pequeño hueco en el centro de la olla apartando las verduras hacia los lados. Añadimos las dos cucharadas de tomate concentrado, el comino, el pimentón, la cayena y la pizca de azúcar. Removemos enérgicamente durante 1 minuto. Esto ayuda a quelas especias se tuesten ligeramente y liberen todo su aroma sin quemarse.
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Añadimos las lentejas rojas y el tomate
FOTO: PEQUERECETAS Vertemos en la olla la lata de tomate troceado, la lata de tomate triturado y los 250 g de lentejas rojas (recuerda lavarlas bien bajo el grifo antes de añadirlas). Mezclamos todo para que los sabores se integren.
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Cocinamos con caldo de verduras
FOTO: PEQUERECETAS Añadimos los 700 ml de caldo de verduras caliente y una pizca de sal. Subimos el fuego hasta que rompa a hervir, luego lo bajamos a fuego lento, tapamos la olla y dejamos cocinar durante unos 15-20 minutos. Las lentejas rojas absorberán bastante líquido y se irán deshaciendo, creando una salsa espesa y melosa. Remueve de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo.
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Añadimos las alubias rojas y el maíz
FOTO: PEQUERECETAS Cuando las lentejas estén tiernas, abrimos la olla y añadimos las alubias rojas y el maíz, ambos ingredientes bien escurridos. Removemos con cuidado y dejamos cocinar todo junto, esta vez destapado, durante unos 5 minutos más a fuego suave para que las alubias se calienten y el chili termine de asentarse. Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.
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Servimos con arroz y Crème Fraîche
FOTO: PEQUERECETAS Servimos el chili bien caliente en platos hondos, a nosotros nos gusta acompañarlo de arroz basmati. Justo antes de llevar a la mesa, añadimos un poco de zumo de lima recién exprimido para darle un toque fresco y coronamos cada plato con una buena cucharada de Crème Fraîche en el centro, lo cual le aporta cremosidad y ayuda a suavizar el plato. Si nos gusta le podemos añadir un poco de cilantro picado por encima.
Cómo conservar, congelar y recalentar el chili sin carne
Este chili sin carne es una joya para el batch cooking porque, como buen guiso, está incluso más rico al día siguiente, cuando los sabores se han asentado. Si te sobra, deja que se enfríe del todo y guárdalo en un recipiente hermético en la nevera; te aguantará en perfecto estado entre 3 y 4 días.
Además, como no lleva patata, es un plato que congela de maravilla. Puedes guardarlo en raciones durante 3 meses y, cuando lo vayas a consumir, solo tienes que pasarlo a la nevera la noche anterior para que se descongele despacio.
El único truco que debes saber al recalentarlo es que las lentejas rojas siguen absorbiendo líquido en frío, por lo que el chili estará bastante más espeso al sacarlo del frigorífico. Para que recupere su textura original, ponlo en una olla a fuego suave (o en el microondas) y añade un chorrito de agua o caldo. Remueve bien mientras se calienta y volverá a estar perfecto, como recién hecho.
¿Con qué acompañar este chili vegetariano?
El chili sin carne es un plato muy versátil que se presta a un montón de combinaciones divertidas, ideales para presentar en el centro de la mesa y que cada uno se sirva al gusto.
La opción clásica por excelencia es acompañarlo de arroz blanco tipo basmati, que ayuda a equilibrar el plato, absorbe la deliciosa salsa de tomate y lo convierte en una comida completísima. Si prefieres una alternativa diferente, también queda genial con un poco de cuscús, quinoa o incluso sirviendo el chili sobre unas patatas asadas.
Para darle el toque final, no te olvides de los toppings. Una buena cucharada de Crème Fraîche o yogur griego le aporta mucha cremosidad y suaviza el sabor. Si quieres que el plato sea 100% vegano (o en casa hay intolerancia a la lactosa), puedes sustituirla fácilmente por un yogur de soja natural sin azúcar o por una crema de soja para cocinar. Justo antes de comerlo, exprime un chorrito de zumo de lima por encima para resaltar los sabores y añade unas hojas de cilantro fresco bien picado si te gusta su aroma.
Y si quieres una opción más informal y menos de cuchara, sirve el chili rodeado de unos totopos o nachos de maíz y unos gajos de aguacate. ¡A los peques les encantará la idea de comer en plan dip!
¿Cómo adaptar el chili sin carne para los niños?
El chili tradicional suele ser picante, pero esta versión vegetariana es facilísima de adaptar para los más pequeños. Nuestra receta usa lentejas rojas, que al no tener piel y deshacerse durante la cocción, crean una textura finísima y melosa que a los niños les suele gustar mucho, sin protestar por encontrarse la legumbre entera.
Para que sea un éxito rotundo con los niños, el secreto está en eliminar el picante. A la hora de cocinarlo, no añadas la guindilla fresca y cambia la cayena por pimentón dulce. Y no olvides de añadirle una cucharada de Crème Fraîche o yogur griego, ya que suaviza el sabor del plato y les encanta mezclarlo con el resto de ingredientes.
Adapta el chili sin carne a tu despensa
Lo mejor de esta receta es que es muy flexible y se adapta perfectamente a lo que tengas en tu despensa. Si no tienes lentejas rojas, puedes utilizar perfectamente lentejas pardinas de las de toda la vida (aunque en este caso necesitarán unos 15 minutos más de cocción y un extra de caldo). Otra opción fantástica si buscas imitar la textura de la carne picada es sustituir las lentejas por soja texturizada fina, previamente hidratada durante diez minutos en agua caliente.
Si en casa no gustan las alubias rojas o te falta una lata, las alubias negras o incluso unos buenos garbanzos cocidos funcionan también de maravilla. Tampoco te preocupes por los pimientos; si solo tienes pimiento rojo o prefieres añadir un poco de calabacín o zanahoria rallada para meter más verduras en el menú semanal, el chili quedará igual de rico.
¿Te ha sobrado chili? Ideas deliciosas de aprovechamiento
Si te ha quedado un poco de chili en la olla, estás de suerte, porque es una de las bases más versátiles que existen para improvisar una comida o cena rápida y deliciosa al día siguiente.
Una de las formas más fáciles de aprovecharlo es preparar unas fajitas o burritos exprés. Solo tienes que calentar unas tortillas de trigo, untar un poco de aguacate, añadir el chili caliente y enrollar. Si prefieres un toque crujiente, distribuye el chili sobre una bandeja de totopos o nachos, espolvorea abundante queso por encima y llévalos al horno a gratinar durante un par de minutos.
Otra opción espectacular y muy reconfortante es usarlo para rellenar unas patatas asadas. Haz un corte a lo largo en unas patatas cocidas en el horno, airfryer o al microondas, ahueca un poco el centro, rellénalas con el chili caliente y corona con un poco de queso fundido o un toque de Crème Fraîche.


































