Poner un recipiente de fondue de queso en el centro de la mesa y empezar a mojar pan es una tentación difícil de ignorar. Un recipiente con queso fundido, pan a mano y poco más hace falta para que la cosa funcione, porque la idea de ir mojando trozos en queso caliente tiene algo muy apetecible.
Es una receta tradicional de las zonas alpinas, donde el queso y el pan formaban parte de la cocina cotidiana. Con el tiempo se ha convertido en un plato más festivo, pero sigue manteniendo ese punto sencillo y directo que la hace tan apetecible: buen queso, calor suave y una textura cremosa que se mantiene mientras se va comiendo.
La preparación no es complicada, pero sí conviene cuidar algunos detalles para que el queso funda bien y no se corte. Te cuento cómo hacer una fondue de queso en casa, qué quesos funcionan mejor y qué tener en cuenta para que quede en su punto desde el primer momento.
Receta de fondue de queso
Ingredientes
- 200 g de queso gruyère rallado
- 200 g de queso emmental rallado
- 200 ml de vino blanco seco
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita rasa de maicena
- Pimienta negra molida al gusto
- Nuez moscada rallada al gusto
Cómo hacer una fondue de queso tradicional casera
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Empieza frotando el interior del recipiente donde vayas a preparar la fondue con 1 diente de ajo cortado por la mitad, para que quede bien impregnado de aroma.
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Pon el recipiente a fuego suave y añade 200 ml de vino blanco seco. Caliéntalo poco a poco durante 4–5 minutos, sin que llegue a hervir.
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Mientras tanto, mezcla en un bol los 200 g de queso gruyère rallado y los 200 g de queso emmental rallado con 1 cucharadita rasa de maicena, removiendo para que el queso quede bien impregnado. Este paso ayuda a que la fondue quede ligada y no se corte.
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Cuando el vino esté caliente, ve añadiendo el queso poco a poco, en tandas, removiendo constantemente con una espátula o cuchara de madera y siempre en el mismo sentido. No tengas prisa: deja que cada tanda se funda antes de añadir la siguiente. Continúa removiendo durante 6–8 minutos, hasta que la mezcla esté completamente fundida y homogénea.
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Añade pimienta negra molida y un poco de nuez moscada rallada al gusto, mezcla bien y mantén la fondue a fuego muy suave durante 1–2 minutos más, solo para que todo se integre. Sirve inmediatamente, manteniéndola caliente sobre un quemador o fuente de calor suave mientras se come.
Consejos para que la fondue de queso quede perfecta
- Ralla el queso tú mismo. El queso recién rallado se funde mejor y de forma más uniforme. Los quesos ya rallados suelen llevar almidones que pueden afectar a la textura final de la fondue.
- Mantén el fuego siempre suave. El queso no necesita hervir. Un calor excesivo hace que se separe y pierda cremosidad, así que es mejor ir despacio y remover con calma.
- Remueve siempre en el mismo sentido. Es un gesto sencillo, pero ayuda a que la mezcla emulsione mejor y quede más ligada mientras se funde el queso.
- Ajusta la textura si hace falta. Si ves que la fondue queda demasiado espesa, añade un chorrito más de vino caliente y remueve hasta integrar. Si queda líquida, mantenla al fuego suave removiendo un poco más.
- Conservación y recalentado. Si sobra fondue, guárdala en la nevera bien tapada y consúmela en 1–2 días. Para recalentarla, hazlo a fuego muy suave añadiendo un poco de vino o leche y removiendo hasta que vuelva a estar cremosa.
Qué acompañar con la fondue de queso

El acompañamiento más habitual para una fondue de queso sigue siendo el pan, y aquí merece la pena elegirlo bien. Pan de pueblo, pan rústico o una barra con buena miga funcionan mejor que un pan muy tierno. Cortarlo en dados y dejarlo orear un poco ayuda a que aguante mejor al mojarlo en el queso caliente.
Además del pan, las verduras son una muy buena opción para equilibrar el conjunto. Brócoli, coliflor o zanahorias, cocidos al vapor y servidos calientes, quedan estupendos porque recogen bien el queso sin robarle protagonismo. Las patatas cocidas con piel, especialmente si son pequeñas, también funcionan muy bien y hacen la fondue más saciante.
Si te apetece salir un poco de lo clásico, puedes añadir manzana en dados o gajos, que aporta un contraste dulce muy agradable, o incluso algún encurtido suave para limpiar el paladar entre bocado y bocado. La clave está en ofrecer variedad sin complicarse demasiado, para que el queso siga siendo el centro de la mesa.
Cómo elegir una fondue
A la hora de elegir una fondue, lo primero en lo que conviene fijarse es en el material. Las de cerámica o gres son las más habituales para fondue de queso porque mantienen bien el calor y reparten la temperatura de forma uniforme. Las de hierro fundido también funcionan muy bien, aunque pesan más y suelen ser más caras.
Otro punto importante es el tamaño. Para una fondue pensada para 2–4 personas, un recipiente de alrededor de 1,5 litros suele ser suficiente. Si sois más, merece la pena optar por un modelo algo más grande para no tener que recalentar a mitad de comida.
En cuanto a la fuente de calor, puedes encontrarlas con quemador de alcohol, de gel o eléctricas. Las de alcohol o gel son más tradicionales y no necesitan enchufe, mientras que las eléctricas permiten controlar mejor la temperatura y resultan muy prácticas si la vas a usar a menudo, pero tienen el “problema” del cable
Yo personalmente me quedo con la fondue con quemador, porque el fuego tiene su encanto, y además lo de tener el cable en medio de la mesa no me gusta tanto. Te sugiero estos modelos:
Preguntas frecuentes sobre la fondue de queso
¿Qué quesos funcionan mejor para una fondue?
Los quesos que mejor resultado dan son los que funden bien y tienen un sabor equilibrado. La combinación clásica de gruyère y emmental es una apuesta segura, pero también puedes usar comté, appenzeller o incluso añadir un poco de queso más intenso si te gusta con más carácter.
¿Por qué se corta a veces la fondue?
Suele ocurrir cuando el fuego está demasiado alto o cuando el queso se añade de golpe. Para evitarlo, es importante mantener el calor suave y añadir el queso poco a poco, removiendo siempre en el mismo sentido.
¿Se puede hacer fondue de queso sin vino?
Sí, puedes sustituir el vino por caldo suave o por leche, aunque el sabor cambia. El vino ayuda a equilibrar la grasa del queso y aporta un punto ácido, así que si no lo usas conviene ajustar bien la textura y el condimento.
¿Qué hago si la fondue queda demasiado espesa?
Si espesa más de la cuenta, añade un chorrito de vino caliente o de líquido caliente y remueve suavemente hasta que vuelva a quedar cremosa. Es mejor hacerlo poco a poco que pasarse y dejarla demasiado líquida.
A mí la fondue de queso me gusta porque obliga a bajar el ritmo y a sentarse a la mesa sin prisas. Prepararla no tiene misterio, pero sí tiene ese punto de ritual que hace que la cena se alargue y se disfrute más. Si te animas a hacerla, elige buenos quesos, cuida el fuego y disfruta del momento, que al final de eso va este plato.
Si buscas otras recetas con queso, no puedes dejar de probar el queso halloumi a la plancha, dorado por fuera y con ese punto firme tan característico; el queso provolone a la plancha, fundente y perfecto para servir al centro; el almogrote canario, intenso y lleno de personalidad para untar sin parar; el queso camembert rebozado, crujiente por fuera y cremoso por dentro; y los palitos de queso mozzarella rebozados, ideales para picar recién hechos cuando apetece algo bien goloso.
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