Cómo hacer ganache de chocolate para rellenos o coberturas

Por Mamá al Día
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Cómo hacer ganache de chocolate para rellenos o coberturas
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Ganache de chocolate casera con receta base y variaciones para cobertura, trufas y rellenos, explicada paso a paso.

La ganache de chocolate suele aparecer justo cuando necesitas algo rápido y fiable para un postre: tienes chocolate en casa, nata en la nevera y quieres rellenar, cubrir o rematar algo sin ponerte a hacer una crema complicada. Calientas la nata, la mezclas con el chocolate… y ahí empieza todo.

Lo que no siempre se tiene claro es que ese mismo gesto da resultados muy distintos según cómo lo hagas. No es lo mismo una ganache para la cobertura de una tarta que una pensada para hacer trufas de chocolate, o para rellenar una tarta, aunque los ingredientes sean exactamente los mismos. Cambia la proporción, cambia la textura, y cambia también el uso.

Por eso en esta receta parto de la base más sencilla, usando chocolate a partir del 50 % de cacao, y luego te explico cómo ajustar la ganache según lo que necesites en cada momento: más fluida, más densa o adaptada a chocolate con leche o blanco.

Cómo hacer ganache de chocolate básica

  • La proporción clásica de la ganache de chocolate es 2 partes de chocolate por 1 parte de nata. Con esta base obtienes una ganache equilibrada, cremosa al enfriarse y fácil de adaptar según el uso que le quieras dar.

  • trocear chocolate - Cómo hacer ganache de chocolate para rellenos o coberturas

    Trocea los 200 g de chocolate negro (mínimo 50 % de cacao) y colócalos en un bol amplio y resistente al calor. Procura que los trozos sean más o menos del mismo tamaño para que se fundan de forma uniforme.

  • Pon los 100 ml de nata para montar en un cazo pequeño y caliéntala a fuego medio hasta que esté bien caliente, pero sin que llegue a hervir. Este punto se alcanza en 3–4 minutos; verás que empieza a salir vapor, pero no debe burbujear.

  • hacer ganache - Cómo hacer ganache de chocolate para rellenos o coberturas

    Vierte la nata caliente sobre el chocolate troceado y deja reposar 1 minuto sin tocar. Pasado ese tiempo, empieza a remover suavemente desde el centro hacia afuera con una espátula o cuchara, hasta que el chocolate se funda por completo y la mezcla quede lisa y brillante.

  • receta ganache chocolate - Cómo hacer ganache de chocolate para rellenos o coberturas

    En este punto tienes una ganache de chocolate base, perfecta para rellenar o cubrir, dependiendo del reposo.

  • Ganache de chocolate para relleno de tartas

    relleno de ganache de chocolate - Cómo hacer ganache de chocolate para rellenos o coberturas

    Si la dejas reposar a temperatura ambiente durante aproximadamente 1 hora, se espesará ligeramente y será ideal para rellenar una tarta o un bizcocho sin que se escurra. El tiempo dependerá de la temperatura externa, en verano necesitará más descanso.

    Con estas cantidades (200 g de chocolate y 100 ml de nata) tienes suficiente para rellenar una tarta de unos 20–22 cm de diámetro con una capa generosa.

  • Ganache de chocolate para cobertura

    chocolate cobertura receta - Cómo hacer ganache de chocolate para rellenos o coberturas

    Si la usas recién hecha, todavía caliente y fluida, es perfecta como cobertura de chocolate.

Cómo hacer ganache de chocolate fluida para cobertura

ganache de chocolate fluida para cobertura

Cuando la ganache de chocolate se va a usar como cobertura, interesa que quede más ligera y fácil de verter, para que caiga bien sobre el bizcocho o la tarta y se extienda sin esfuerzo. En este caso, la proporción se ajusta aumentando un poco la cantidad de nata.

La proporción recomendada es 1 parte y media de chocolate por 1 parte de nata. Por ejemplo, usa 150 g de chocolate negro (a partir del 50 % de cacao) y 100 ml de nata para montar. El proceso es exactamente el mismo: trocea el chocolate, calienta la nata sin que hierva durante 3–4 minutos, viértela sobre el chocolate y deja reposar 1 minuto antes de remover.

Esta ganache queda más fluida incluso al enfriarse, por lo que es ideal para cubrir tartas, napar bizcochos o bañar pequeños pasteles. Conviene usarla cuando todavía está tibia, justo después de prepararla, para que se extienda bien y deje un acabado liso y brillante.

Si al enfriarse ves que espesa más de lo que necesitas, puedes añadir un chorrito de nata caliente y remover hasta ajustar la textura.

Puedes usar esta ganache de chocolate fluida para tartas como la sacher, la tarta de la abuela, la tarta de crepes o la tarta de chocolate, entre otras.

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Ganache de chocolate para trufas

trufas con ganache de chocolate

Si la ganache de chocolate la quieres para hacer trufas, el objetivo es justo el contrario: que quede firme al enfriar y se pueda manipular sin que se pegue en exceso a las manos. Para eso se aumenta la proporción de chocolate respecto a la nata.

En este caso funciona bien una proporción de 3 partes de chocolate por 1 parte de nata. Por ejemplo, utiliza 300 g de chocolate negro (a partir del 50 % de cacao) y 100 ml de nata para montar. Trocea el chocolate y colócalo en un bol. Calienta la nata durante 3–4 minutos, sin que hierva, viértela sobre el chocolate y deja reposar 1 minuto antes de remover hasta obtener una mezcla lisa.

Una vez hecha, deja enfriar la ganache en la nevera durante 2–3 horas, hasta que esté firme pero no dura como una piedra. Cuando tenga esa textura, forma bolitas con ayuda de una cucharilla y pásalas por cacao en polvo, coco rallado o frutos secos picados.

Con estas cantidades salen aproximadamente entre 25 y 30 trufas medianas, dependiendo del tamaño. Si al sacarla de la nevera la notas demasiado dura, déjala reposar unos minutos a temperatura ambiente antes de empezar a formar las trufas.

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Consejos para que la ganache de chocolate quede perfecta

  • Cuida la temperatura de la nata. Es uno de los puntos clave. La nata debe estar muy caliente, pero nunca hirviendo. Si hierve, el chocolate puede cortarse o quedar con textura granulosa.
  • Trocea bien el chocolate. Cuanto más pequeños y regulares sean los trozos, más fácil será que se funda de manera uniforme y sin necesidad de remover en exceso.
  • Remueve con suavidad. No batas ni mezcles con prisas. Empieza desde el centro y ve ampliando el movimiento poco a poco hasta que la ganache emulsione y quede brillante.
  • Deja reposar antes de decidir la textura. La ganache cambia mucho al enfriarse. Antes de añadir más nata o pensar que ha quedado demasiado espesa, deja pasar unos minutos y observa cómo evoluciona.
  • Conservación. La ganache de chocolate se conserva bien en la nevera durante 3–4 días, guardada en un recipiente hermético. Para reutilizarla, caliéntala suavemente al baño maría o a intervalos cortos en el microondas, removiendo cada vez.

Variantes de la ganache de chocolate tradicional

Ganache de chocolate con leche

La ganache de chocolate con leche necesita ajustar las proporciones porque este tipo de chocolate contiene más azúcar y menos cacao, lo que hace que la mezcla quede más blanda si se usa la misma proporción que con chocolate negro.

Para una textura equilibrada, funciona bien una proporción de 3 partes de chocolate con leche por 1 parte de nata. Por ejemplo, utiliza 300 g de chocolate con leche y 100 ml de nata para montar. Trocea el chocolate y colócalo en un bol amplio. Calienta la nata a fuego medio durante 3–4 minutos, sin que hierva, y viértela sobre el chocolate. Deja reposar 1 minuto y remueve suavemente hasta que quede una ganache lisa y homogénea.

Esta ganache es ideal para rellenos de tartas, cupcakes o como base para postres en vaso. Conviene dejarla reposar unos minutos antes de usarla para que coja algo de cuerpo, ya que recién hecha queda bastante fluida.

Ganache de chocolate blanco

Cómo se hace la ganache de chocolate blanco

La ganache de chocolate blanco es la más delicada de todas, tanto por el dulzor como por la temperatura, ya que el chocolate blanco se quema con facilidad si la nata está demasiado caliente.

Aquí la proporción recomendada es de 4 partes de chocolate blanco por 1 parte de nata. Por ejemplo, 400 g de chocolate blanco y 100 ml de nata para montar. Trocea el chocolate y colócalo en un bol. Calienta la nata a fuego suave durante 2–3 minutos, sin que llegue a hervir, y viértela sobre el chocolate. Deja reposar 1 minuto y remueve con cuidado hasta integrar.

Esta ganache queda suave y muy cremosa, perfecta para rellenos, coberturas claras o para combinar con frutas ácidas que equilibren el dulzor. Si al enfriar queda demasiado blanda, un reposo en la nevera durante 30–40 minutos ayuda a que tome más consistencia.

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Preguntas frecuentes sobre la ganache de chocolate

¿Se puede congelar la ganache de chocolate?

Sí, la ganache se puede congelar sin problema. Guárdala en un recipiente hermético o bien tapada con film, mejor en porciones. En el congelador aguanta bien hasta 2 meses. Para usarla, déjala descongelar en la nevera y luego devuélvela a textura removiendo o calentando suavemente.

¿Qué hago si la ganache se corta?

Si ves que la ganache queda granulosa o separada, suele ser por un exceso de calor. Puedes intentar arreglarla añadiendo una cucharada de nata caliente y removiendo suavemente hasta que vuelva a emulsionar. Otra opción es batirla ligeramente con una batidora de mano, sin introducir aire en exceso.

¿Se puede aromatizar la ganache?

Sí, y es muy fácil. Puedes infusionar la nata con café, piel de naranja, vainilla o canela antes de mezclarla con el chocolate. También puedes añadir un chorrito de licor cuando la ganache ya está hecha, siempre en pequeña cantidad.

¿Cuánto dura la ganache en la nevera?

Bien tapada, la ganache de chocolate se conserva en la nevera durante 3–4 días. Si lleva chocolate blanco o con leche, es mejor consumirla un poco antes, ya que son más delicadas.

Diferencias entre frosting de chocolate y ganache

Aunque muchas veces los usamos como si fueran lo mismo, la verdad es que el frosting de chocolate y la ganache tienen poco que ver más allá del sabor. De hecho, cuando empiezas a hacer tartas o cupcakes en casa es bastante habitual confundirlos, porque ambos sirven para cubrir, rellenar o decorar. Pero el resultado cambia muchísimo según cuál uses.

La ganache de chocolate se prepara normalmente con solo dos ingredientes: chocolate y nata para montar. Dependiendo de la proporción, queda más líquida o más firme. Cuando está caliente tiene una textura brillante y sedosa, perfecta para bañar tartas o hacer goteos. Y cuando enfría, se vuelve más cremosa y consistente, ideal para rellenos o trufas.

El frosting de chocolate, en cambio, suele llevar mantequilla y azúcar glas. Tiene una textura mucho más aireada, dulce y ligera. Es el típico que vemos decorando cupcakes con manga pastelera, porque mantiene muy bien la forma y permite hacer dibujos o rosetones sin que se bajen.

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Otra diferencia importante está en el sabor. La ganache sabe mucho más a chocolate puro, sobre todo si usamos uno con buen porcentaje de cacao. El frosting suele ser bastante más dulce y suave, porque la mantequilla y el azúcar tienen mucho protagonismo.

También cambia la forma de conservarlos. La ganache aguanta bastante bien en frío y, además, podemos recalentarla un poco si queremos volver a usarla más líquida. El frosting de mantequilla es más delicado con el calor y en verano puede ablandarse enseguida.

Al final, elegir uno u otro depende mucho del resultado que busquemos. Si queremos una cobertura intensa, brillante y con sabor potente a chocolate, la ganache suele ser la mejor opción. Si buscamos una decoración más vistosa, esponjosa y dulce, entonces el frosting encaja mejor.

A mí la ganache de chocolate me parece una de esas bases que te sacan de más de un apuro en la cocina. Con dos ingredientes y un poco de atención al calor puedes resolver rellenos, coberturas o incluso unas trufas sin complicarte la vida. Ojalá esta guía te ayude a usarla con más seguridad y a adaptarla según lo que estés preparando en cada momento. Si te animas a probarla, ya verás que acaba convirtiéndose en un básico al que vuelves una y otra vez.

Si buscas otras recetas con chocolate, no puedes dejar de probar la tarta tres chocolates, un clásico cremoso que siempre funciona; la tarta Oreo sin horno, perfecta cuando apetece algo goloso sin encender el horno; los muffins de chocolate, ideales para desayunos y meriendas; y el flan de chocolate, una versión más intensa y sencilla del flan tradicional.

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Cintia Scianna
Cintia Scianna

Soy artista de formación y creadora de contenidos digitales. Me apasiona la cocina, la creatividad y todo lo que conecta con la vida familiar. Disfruto uniendo arte, recetas e ideas pensadas para inspirar a otras familias.

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