La tarde de Reyes, el 5 de enero, tiene una energía rara: por un lado estamos con el runrún de la cabalgata (y con la logística de última hora), y por otro ya vamos pensando en el día 6, que es cuando de verdad se lía la buena. Y claro, entre una cosa y otra, lo típico es que acabemos comiendo cualquier cosa “porque no hay tiempo”… y luego nos arrepintamos, porque el Día de Reyes es justo el día en el que apetece que la casa huela a fiesta.
Lo bueno es que no hace falta montar un banquete imposible. Con cuatro ideas bien elegidas, el menú queda redondo y, lo más importante, nos deja margen para vivir el día: ver a los niños con los regalos, sentarnos a la mesa sin prisas, y no estar todo el rato pensando en lo siguiente que hay que sacar.
Así que este menú de Reyes va por ahí: merienda del día 5 (antes o después de la cabalgata), desayuno del día 6 tras los regalos, una comida familiar con dos opciones fáciles y postres que aprovechan el turrón que siempre queda por casa. Y para cerrar, merienda con roscón, como manda la tradición.
Merienda del día 5 para la tarde de Reyes
La merienda del día 5 sirve para arrancar Reyes sin prisas, y también para parar un momento entre planes de Cabalgata y nervios.
Galletas para dejárselas a los Reyes Magos

Hay tardes de diciembre y enero en las que apetece montar un plan tranquilo en casa, de esos de mesa llena de cortadores, sprinkles por todas partes y niños orgullosísimos enseñando “su” galleta. Y si encima es para Reyes, ya lo tenemos: galletas decoradas que sirven de merienda, de actividad y de excusa perfecta para encender el horno.
Estas son las típicas galletas de mantequilla que mantienen la forma al hornearse (clave si vamos a hacer caras y coronas). Luego las decoramos como más nos encaje: con fondant (queda muy parecido al acabado de la foto) o con glasa real si preferimos algo más clásico.
Y sí: también se pueden hornear en freidora de aire en tandas pequeñas, que en días de jaleo viene de lujo.
Ingredientes: 225 g de mantequilla sin sal (1 taza); 200 g de azúcar (1 taza); 1 huevo L; 10 ml de vainilla (2 cucharaditas); 2,5 ml de extracto de almendra (1/2 cucharadita, opcional); 400 g de harina (3 1/4 tazas); 5 g de levadura química (1 cucharadita); 3 g de sal (1/2 cucharadita); 400–500 g de fondant blanco; colorantes en gel (rojo, negro, amarillo, azul…); sprinkles/perlas de azúcar; un poco de agua o pegamento alimentario.
Preparación:
- Batimos 225 g de mantequilla con 200 g de azúcar durante 2–3 minutos, hasta que se vea cremoso.
- Añadimos 1 huevo, 10 ml de vainilla y, si lo usamos, 2,5 ml de extracto de almendra. Batimos justo hasta integrar.
- Mezclamos aparte 400 g de harina, 5 g de levadura y 3 g de sal. Incorporamos estos secos a la masa en 2 tandas, hasta que no queden restos de harina (sin batir de más).
- Hacemos una bola, la aplastamos un poco, la envolvemos y la dejamos 1 hora en la nevera (así luego estira mejor y no se deforman).
- Estiramos la masa entre dos papeles de horno a 5–6 mm. Cortamos las formas (Reyes, coronas, bastones…).
- Colocamos las galletas en bandeja con papel y enfriamos 10 minutos más (si la cocina está caliente, esto se nota mucho)
Horno
- Precalentamos a 175 ºC (calor arriba y abajo).
- Horneamos 10–12 minutos, hasta que el borde empiece a dorarse muy ligeramente. La galleta tiene que salir clara, no tostada.
Freidora de aire
- Precalentamos 3 minutos a 160 ºC.
- Ponemos 3–5 galletas (según tamaño) sobre papel de horno recortado y horneamos 7–10 minutos a 160 ºC, vigilando a partir del minuto 7. Jane’s Patisserie+1
- Dejamos reposar 2–3 minutos dentro con la cesta apagada para que asienten (salen blanditas y endurecen al enfriar).
- Pasamos todas las galletas a una rejilla y dejamos enfriar del todo antes de decorar.
Decoración con fondant de los Reyes Magos
- Amasamos y teñimos porciones de fondant: rojo para turbante, amarillo para coronas, negro para pelo/barba o base, beige para cara, blanco para pelo/barba del rey “blanco”, etc.
- Cortamos círculos o formas base (cara, pelo, turbante) y los colocamos sobre la galleta. Para fijarlos, mojamos apenas con agua (muy poca) o usamos pegamento alimentario.
- Montamos los detalles: ojos (fondant blanco + punto negro), nariz (bolita pequeña), barba/cejas (tiritas), coronas (triángulos con bolitas).
- Rematamos con sprinkles y perlas. Si queremos, perfilamos algún detalle con rotulador alimentario cuando esté seco
Desayuno de Reyes, después de abrir regalos
El desayuno del Día de Reyes tiene dos velocidades: la de los niños (que quieren seguir abriendo, montando y probando) y la nuestra, que a veces solo necesitamos sentarnos un minuto y tomarnos algo caliente para volver a la vida. Por eso funciona tan bien plantearlo como un desayuno de “picar y beber”, sin obligar a nadie a estar sentado media hora… pero con cosas que sepan a Reyes.

Aquí el roscón de Reyes encaja perfecto. Un trozo, café o chocolate y listo. Si la tarde del 5 ya hubo roscón, por la mañana suele apetecer en porciones más pequeñas, casi como quien dice “solo para acompañar el café”. Y si el roscón es casero, ya ni te cuento: el desayuno se vuelve un mini orgullo familiar, porque siempre hay alguien diciendo “córtame un poquito de esa parte de aquí” o “¿queda del relleno?”.
Y lo mejor es que podemos cocinarlo de forma tradicional en el horno o preparar un Roscón de Reyes en freidora de aire si preferimos un formato más pequeño o queremos una opción más rápida.
Y para que nadie se quede sin roscón, en Pequerecetas hay roscones para todos: sin gluten, sin azúcar, sin huevo ni leche, y con versión para hacerlo incluso en Thermomix.
Y cuando apetece algo distinto (o directamente la casa lo pide), el plan ganador es el chocolate con churros. Es desayuno de fiesta total, de los que convierten un momento caótico en “vale, ahora sí es Reyes”. Si no nos apetece freír, los churros congelados en freidora de aire son la forma cómoda de tener ese desayuno sin aceite ni olor por toda la casa: los hacemos en tandas pequeñas y servimos el chocolate a la taza bien espeso. En la práctica, es de esos desayunos que te arreglan la mañana sin obligarte a meterte en faena.
Menú para el Día de Reyes
Para la comida, la idea es que el menú se sienta especial, pero sin que la cocina nos secuestre. Así que lo planteamos con una estructura muy clara que funciona siempre: un aperitivo de canapés para abrir mesa, un entrante de horno que da ambiente de “día grande”, un segundo también al horno (carne o pescado) y un postre de turrón para rematar. Lo bonito de este planteamiento es que todo se puede llevar con calma y con margen para la sobremesa.
Aperitivos para la comida de Reyes
Entrantes fáciles para el Día de Reyes
Platos principales para la comida de Reyes
Postres fáciles para el Día de Reyes
Y al final, que es de lo que va Reyes, la idea es que el día tenga ritmo sin que nos lo coma la cocina: una merienda del 5 que ponga la casa en ambiente, un desayuno del 6 que se sienta especial aunque estemos rodeados de papeles de regalo, y una comida familiar que salga bien sin estar con mil fuegos a la vez.
Con este menú de Reyes lo tenemos fácil: canapés para empezar con algo festivo, un entrante que luce, un segundo al horno que nos deja disfrutar la sobremesa y un postre de turrón para aprovechar lo que queda de Navidad. Y ya por la tarde, el roscón de Reyes vuelve a cerrar el día como toca, porque en el fondo es el hilo conductor de estas fiestas.





































