Falsos mitos sobre la alimentación infantil (III Parte)

alimentacion infantil erroresEl otro día os hablábamos sobre las falsas creencias sobre la alimentación infantil y la necesidad de ir desterrándolas de la “sabiduría popular”.

Mitos en torno a la leche, las espinacas o el pan circulan de boca en boca sin ninguna base científica.

Hoy os seguimos hablando de algunas de estas creencias: ¿Tienen que tomar suplementos vitamínicos los niños?, ¿es mejor el pan de molde o el pan blanco fresco?… Si dudas sobre estas cuestiones y otras, sigue leyendo…

“Necesita tomar suplementos vitamínicos”. Esta era una idea de una época en la que la alimentación era deficitaria. Hoy en día tenemos gran cantidad de alimentos que aportan vitaminas y minerales por lo que no necesitamos dar suplementos a los niños a menos que lo indique el pediatra en casos concretos. Además, las vitaminas que mejor se asimilan son la de los alimentos.

“Los niños gorditos están bien alimentados”. Esto hoy en día es síntoma de obesidad infantil y no como antiguamente cuyo problema era la desnutrición.

“Poner cacao a la leche no es bueno”. Al contrario, ya que además de darle un rico sabor, favorece que los niños inapetentes tomen leche y su valor nutritivo es adecuado, es bajo en grasas y rico en hidratos de carbono que proporcionan energía inmediata. Deben empezar a tomarlo a partir del año y medio o dos años pues antes puede resultarles difícil de diferir

“Pan de molde mejor que pan blanco fresco”. Todo lo contrario, ya que aunque no lo parezca, el pan de molde tiene mucha más grasa que el pan blanco tradicional (el 10% frente al 1%). Así que es preferible dar a los niños un bocadillo antes que un sándwich.

“Hay que prohibir los helados, pues engordan y no alimentan”. Esto no es cierto si el helado es de buena calidad ya que si lo es, resulta nutritivo y digestivo. Su base es la leche por lo que son ricos en calcio, fósforo y proteínas, además de ciertas vitaminas. Además, no engordan tanto aunque no deben tomar más de uno al día y no antes de las comidas. Por otro lado existen los polos cuya base es el agua, en este caso, es mejor dar a los niños sorbetes pues contienen zumos de frutas.

“De postre, siempre fruta”. No siempre pues puede aburrir a los niños. Lo mejor es ofrecerle la fruta en otros momentos del día (hasta tomar dos o tres piezas diarias) o presentársela de diferentes formas: en compota, macedonia… Hay que ofrecerle otros postres nutritivos como natillas, queso, helado, yogur…

“Las chucherías prohibidas”. Es imposible que un niño no tome alguna de vez en cuando. Por lo tanto lo mejor es que tarde en conocerlas y una vez las haya probado, darle las menos malas como un poco de regaliz que favorece la digestión, unas chocolatinas que aportan calcio o una piruleta que al chuparse, no se pega tanto en los dientes. Hay que evitar las gominotas y los chicles principalmente.

Fuente: todopapas

Imagen: Leonid Mamchenkov

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