Sé que muchas mamás se preocupan seriamente cuando le diagnostican una alergia alimentaria a su hijo. Y no es para menos, ya que la alimentación, ya de por sà complicada en todos los niños, en el caso de un problema de alergia se convierte casi en una pesadilla…
Y más desde que algunos estudios están observando que los casos de alergias alimentarias en niños están creciendo no sólo en número sino en duración, comparado con cifras de hace veinte años ¿qué está ocurriendo?…
Las alergias alimentarias más comunes a la leche y a los huevos son más persistentes de lo que se creÃa hasta ahora, según una reciente investigación realizada por el Johns Hopkins Children’s Center (EE.UU.). Los resultados muestran que el problema de las alergias alimentarias ha aumentado de forma apreciable en los últimos 20 años, no solamente en el número de casos, sino también en la severidad y persistencia.
Las reacciones adversas derivadas del consumo de huevo o de leche son habituales en la infancia. Se estima que el 8% de los niños menores de tres años
¿Tienes algún niño con intolerancia o alergia a la leche y al huevo?
Seguro que muchas veces te ha dado rabia no poder prepararle un delicioso bizcocho (prueba nuestra receta para niños alérgicos al huevo) o unas magdalenas…
Aquà te traigo una receta con la que tu hijo seguro que disfrutará, y no dudo que tú también al verle la carita…
Aunque se pueden dreacciones alérgicas a cualquier alimento o componente del mismo, algunas se dan con mayor frecuencia que otras. Los alérgenos alimenticios más comunes son la leche de vaca, los huevos, la soja, el trigo, los crustáceos, las frutas, los cacahuetes y los frutos secos, como las nueces.
Alergia a la proteÃna de la leche de vaca.
La alergia a la proteÃna de la leche de vaca es más común en bebés y niños, especialmente cuando hay antecedentes familiares de alergia. Se da en un 0,5-4% de los bebés y su prevalencia disminuye con la edad. Los sÃntomas más comunes son los vómitos y la diarrea, aunque las reacciones adversas pueden variar de una persona a otra. Afortunadamente, las reacciones a la proteÃna de la leche vaca generalmente remiten pronto y la incidencia en niños de más edad y en adultos es mucho menor.
La alerginicidad de la leche de vaca se puede reducir mediante el uso de diferentes tratamientos en el procesamiento de los productos lácteos. El tratamiento térmico desnaturaliza algunas de las proteÃnas lácteas, reduciendo su alergenicidad. Por este motivo, algunas personas sensibles a la leche pueden tolerar productos con leche esterilizada o evaporada, pero no la leche pasteurizada. Otros procesos lácteos, como la degradación enzimática de las proteÃnas en péptidos, también pueden reducir la posible alergenicidad de las proteÃnas del lactosuero. En los productos fermentados, como el yogur, y en los quesos, la estructura de las proteÃnas lácteas no cambia mucho y por ello, conservan su alergenicidad.